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miércoles, 23 de febrero de 2011

Sobre la inteligencia colectiva

Recientemente en la organización se está hablando de redes, de la empresa-red y de temas por el estilo.
En una de las conversaciones relativas a la inteligencia colectiva se pusieron encima de la mesa ejemplos de la Naturaleza(TM) de este tipo de inteligencia: enjambres, bosques, hongos mucilaginosos, líquenes, etc.
Al final me acordé de un programa de Redes relativo a la inteligencia de las plantas que no aplica demasiado aqui, pero que me encantó. La transcripción de la entrevista está aqui (http://www.rtve.es/television/20101227/redes-raices-inteligencia-plantas/390278.shtml)
En cualquier caso, a la hora de aportar algo de luz a todo esto, es necesario definir qué es de inteligencia colectiva.
  • "Inteligencia", en general se define como capacidad de entender, de resolver problemas, etc.
  • Si le añadimos el término "colectiva" al final, nos referimos a lograr hacer esto "en grupo".
Desde un punto de vista conceptual, el término no es nada novedoso. De hecho, posiblemente es algo que se hace desde que el mundo es mundo de forma consciente o no (como ya se ha dicho en la NaturalezaTM).
Sin embargo, desde un punto de vista práctico, esta inteligencia colectiva siempre ha tenido grandes problemas desplegarse. En esencia, la principal barrera ha sido los costes de transacción derivados de la necesidad de intercambiar la información necesaria para "generar" esta inteligencia.
Desde un punto de vista amplio, el paso de intercambiar información vía "química" a intercambiar información vía lenguaje (hablado y escrito) fue un punto de inflexión en la reducción de los costes de transacción. Luego llegó la imprenta, el teléfono, el fax (que en mi opinión fue un paso atrás :-P) y, finalmente, llegó Internet.
Con este último avance en mi opinión se ha logrado dar un paso de gigante en la reducción de estos costes para hacer la inteligencia colectiva una realidad al alcance de todos:
  • El acceso a la información desde cualquier sitio y en cualquier momento es una realidad.
  • Compartir información ha pasado de ser un proceso síncrono -lenguaje verbal- o asíncrono -lenguaje escrito- a un proceso fluido tanto sincrono/asincrono.
  • Las redes sociales, a diferencia de los foros, ya no sólo permiten "generar conocimiento" o como los buscadores, "difundirlo", sino hacer ambas cosas a la vez.
Seguro que me dejo en el tintero muchas cosas, pero en definitiva la cosa está clara: Internet, mejor dicho, las aplicaciones de intercambio de información y conocimiento basadas en Internet, permite reducir el coste de transacción de compartir y difundir información y generar inteligencia colectiva.
Sin embargo, si llevamos todo este rollo teórico a la vidareal(TM) y, en el caso concreto de mi santa casa, me da la sensación de que todavía estamos muy atrás en estos aspectos de aprovechar la red para hacer inteligencia colectiva. 
En esencia, es dificil de operativizar este concepto en el trabajo diario y esto es debido básicamente a esquemas mentales existentes y mayoritarios (quiero decir "prejuicios" a compartir info crítica, a abrir los problemas al grupo, a jugar con el azar, a adoptar nuevos modelos, etc.). No es una crítica, es una observación. De hecho, estoy convencido de que ocurre en muchas organizaciones.
Como conclusión, las herramientas las tenemos y ahora las preguntas son ¿porqué no las aplicamos? ¿Estamos realmente preparados para aplicarlas?
Como diría Dioni: Go!

martes, 25 de enero de 2011

La tormenta perfecta (para la consultoría)

Estaba hojeando mi libro favorito -la wikipedia- y he llegado a un artículo acerca de las extinciones masivas la mar de animado.
"Las causas reales de la extinción de cualquier especie de fósil presumiblemente siempre seguirán siendo inciertas. Es cierto, sin embargo, que cualquier evento grave de extinción está siempre correlacionado con un trastorno ambiental importante "(Mayr, 1963.232 )
El caso es que al fin y al cabo, una extinción masiva es un cambio de las condiciones del entorno tan radical que hace que lo que antes significaba “adaptación” pase a ser “no adaptación”.
No quiero hacer ningun paper sobre la crisis, pero haciendo el tipico paralelismo, me suena a que “han cambiado las reglas del entorno de forma radical”. Mejor dicho, me gusta pensar que se está formando una tormenta perfecta para la consultoría y que hay oportunidades para readaptarse e innovar.
Algunos puntos de partida de mi planteamiento:
  • La crisis ha acentuado la necesidad de cambiar la estructura de las empresas -sea cual sea el tipo- hacia estructuras más ligeras y flexibles.
  • Las consultoras venden conocimiento, o eso solían hacer. Sin embargo, el 80% no lo tienen: Yo diría que tienen mano de obra más o menos avispada con poca o ninguna diferenciación. La competencia actualmente está en costes.
  • Las personas se identifican cada vez menos con una empresa y más con sus propias carreras. Eso no es malo ni bueno... sencillamente es diferente.
  • Las nuevas tecnologías abren posibilidades de creación y colaboración que hasta hace cinco años eran de ciencia ficción -hablo de lo que cualquier persona puede hacer con un pc de medio pelo, conexión a internet y un poco de software libre-.

Con estos dogmas, analizando el actual modelo de empresa de consultoría, me hago unas cuantas preguntas:
  • ¿Es realmente necesario que las empresas de consultoría tengan hordas de empleados en nómina que lo único que significan son costes fijos y perdida de flexibilidad? ¿Realmente se consiguen economías de escala?
  • ¿Es necesario malgastar talento poniéndolo “en nómina” forzando que haga proyectos que bien no le gusta hacer o bien no encajan con su plan de carrera?
  • ¿Tiene sentido contar con la misma gente/perfiles para dar servicios muy diferentes? ¿No limita esto de forma artificial el tipo de proyectos a realizar?
  • ¿Se puede capturar y retener “talento particular” cuando tu idiosincrasia no permite ponerlo en valor ya que la “marca” es lo único valioso?

A mi no me sale la ecuación. ¿Qué tal si “repensamos” esto de nuevo? Pongo un par de propuestas muy alineadas con los cinco principios del “nuevo modelo” propuesto por D.Tapscott: colaboración (opuesto a la jerarquía), apertura y transparencia, interdependencia, compartir la propiedad intelectual, que ya no es necesaria e integridad:
  • ¿Y si las empresas de consultoría se convierten en intermediarios de comunidades de conocimiento? En esencia, se podrían dedicar a gestionar (y conectar) redes de clientes y redes de colaboradores y a garantizar la calidad del servicio y en el pago. Nada más (y nada menos).
  • ¿Y si los empleados se convierten en autónomos que están fuera de la(s) empresa(s)? De esa forma eligen dónde especializarse, decidir con quién trabajar y cómo trabajar, la carga de trabajo que desean, etc.
  • ¿Y si los pagos se realizan en base a meritocracia? Las empresas, clientes y los pares se encargan de evaluar el trabajo de cada colaborador de la red y si quieren o no mantenerlo en su red de trabajadores.

Esta nueva forma de consultoría que planteo -teórica por supuesto- tiene más luces que sombras y creo que, en el medio plazo, podría ser el futuro de la consultoría. Ahora empieza a haber intentos, pero a muy pequeña escala. Creo que es dificil llevarlo a la práctica más por la transformación radical que representaría para muchas firmas que por otra cosa.
Como dice MAO siempre que puede: 
"Cuando se acerca una tormenta algunos se esconden y otros construyen molinos de viento".
Creo que este si que es un verdadero proyecto para ir cocinándose poco a poco... así que creo que entre todos podemos ir definiéndolo.